Dirk Chiver - Pirata holandes - Sendas del viento

Dirk Chivers – El Pirata Olvidado del Siglo XVII

Dirk Chivers fue uno de esos piratas que navegaron cuando el mar todavía no era del todo de nadie ni pertenecía del todo a la ley. Operó en el Océano Índico en la última década del siglo XVII, justo en la época en la que el comercio europeo buscaba dominar Asia y en la que cada barco mercante era, a ojos de un pirata, una pequeña fortuna flotando en el horizonte

Su paso por la piratería comenzó bajo el mando de Robert Culliford, en el “Resolution”. Un barco que se convertiría, casi por azar, en su puerta de entrada a una vida que muy pocos podían abandonar por voluntad propia.

No era descabellado pensar que, tras algunos años en aquel mar, Chivers ya hubiera aprendido algo fundamental: la riqueza no estaba en Europa, sino en las rutas que conectaban India, Arabia y China con las potencias coloniales. Y allí fue donde decidió quedarse.

De tripulante a capitán

En 1696 asumiría el mando del “Soldado”, rebautizado como “Rising Sun”. Bajo su mano aquel navío se transformó en una criatura distinta: agresiva, veloz y con un apetito insaciable por los convoyes de la Compañía Británica de las Indias Orientales

Lo que para el ciudadano común era un barco cargado de especias y textiles, para un pirata del Índico era directamente un cofre abierto en mitad del océano.

Los botines que lo convirtieron en leyenda

El convoy del Gran Mogol

En 1697, Chivers participó en el ataque a un convoy del Imperio Mogol, probablemente uno de los golpes más rentables de aquel tiempo. Aquel episodio hizo temblar no solo a los comerciantes asiáticos, sino también a las coronas europeas

Se dice que aquel botín no solo enriqueció su barco, sino también su reputación. En la piratería —como en la guerra— la fama era un arma.

La captura del “Great Mohammed”

Dos años más tarde capturaría el “Great Mohammed” en el Mar Rojo, un navío cargado de mercancías cuyo valor era suficiente como para comprar una vida entera en cualquier puerto del Mediterráneo

Golpes así no pasaban desapercibidos. Y cuando el botín es grande, el enemigo siempre termina siéndolo también.

Una hermandad sin bandera

Henry Every

No fueron pocos los piratas que cruzaron su estela. Entre ellos, Henry Every, cuya sombra cubría el Índico como si fuera un manto de noche. No existe documento que demuestre que colaboraran de forma permanente, pero sí registros que indican que compartieron información y objetivos

La cooperación entre piratas no era una cuestión de amistad, sino de supervivencia. Algo que Chivers comprendió muy pronto.

William Kidd

También coincidió en aguas con William Kidd. Dos destinos distintos, pero un mismo escenario. Kidd terminaría en Londres, juzgado y colgado. Chivers simplemente… se desvaneció.

Y después… el silencio

Lo más fascinante de Chivers no fue cuánto robó, ni a quién, ni con quién. Fue lo que sucedió después: nada. Ningún registro de juicio, ningún ahorcamiento público, ningún barco hundido. simplemente desapareció de la historia.

Y es aquí donde la leyenda se vuelve más útil que cualquier documento archivado. ¿Abandonó la piratería? ¿Compró su anonimato? ¿O se hundió en algún arrecife desconocido, junto a un tesoro que nunca verá la luz?

Puede que la respuesta esté en algún lugar entre las rutas del Índico y las páginas de un libro perdido. O puede, sencillamente, que nunca existiera una respuesta.

 

Sendas del Viento.  Historias y personajes que pudiste oír, pero nunca llegaste a escuchar.

Contenidos relacionados