Tres grandes lanzas de Japon - Sendas del viento

Las tres grandes lanzas de Japón

Las tres grandes lanzas de Japón, son un conjunto de tres armas que fueron creadas por los más grandes herreros de Japón y que han pasado a la historia como tres de las armas más importantes de toda la historia del País.

Las lanzas están introducidas dentro de Kyoho Meibutsucho. Una lista de armas del periodo Koto, antes del periodo Nanbokucho y que fueron coleccionadas por la familia Hon’ami  durante el periodo Kyoho.

El Kyōhō Meibutsuchō no era un simple inventario, sino un registro oficial de armas excepcionales, elaborado durante el periodo Kyōhō (1716–1736) por encargo del shogunato.

Su finalidad era identificar aquellas piezas cuya calidad técnica, linaje histórico y reputación simbólica las convertían en tesoros nacionales. Figurar en esta lista implicaba que el arma trascendía su función militar para convertirse en patrimonio cultural del Japón feudal.

Poro otro lado, la familia Hon’ami fue durante siglos la máxima autoridad japonesa en la evaluación, certificación y conservación de armas.

Sus miembros no solo pulían hojas, sino que establecían jerarquías, otorgaban nombres y fijaban el valor simbólico de espadas y lanzas. Que las tres grandes lanzas fueran reconocidas por los Hon’ami consolidó su estatus como obras maestras irrepetibles, comparables a las espadas más célebres del Japón clásico.

Pero ¿Cuál era el nombre de las tres lanzas?

Tonbokiri

Aunque la espada ocupa un lugar central en el imaginario samurái, durante los siglos XVI y XVII la yari fue el arma decisiva en el campo de batalla.

Sin embargo, las lanzas excepcionales no estaban destinadas al combate ordinario: funcionaban como símbolos de rango, autoridad y favor político. Poseer una yari legendaria equivalía a exhibir poder, lealtad y reconocimiento por parte del shogunato.

Esta arma fue fabricada por el maestro Fujiwara Masazane, y entregada al daimyō Honda Tadakatsu, uno de los generales de Tokugawa Ieyasu, el primer shōgun del shogunato Tokugawa de Japón desde 1600.

Presenta una longitud de más de 40 centimetros. Su nombre proviene del término tonbo, que quiere decir “libélula” y kiri que quiere decir “cortar”, debido al mito por el cual se cree que una libélula aterrizo en su hoja y fue cortada en dos.  Es por ello que también se la conoce como “Dragonfly Cutter”.

Lanza Tonbokiri - Sendas del viento
Lanza Tonbokiri

Nihongo

También llamada Nippongo. Estuvo en manos de Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi.

Tenía una longitud de 2.3 metros de largo con una parte cortante de 80 centímetros. Cuenta una leyenda (e incluso una canción de nombre Kurodabushi), que su primer dueño, el daimyō Fukushima Masanori, se aposto la lanza contra Mori Tahe mientras bebían saque.

El resultado fue que perdió la lanza a manos de Mori. Al día siguiente fue a pedirle que se la devolviera, pero sin éxito.

Lanza Nihongo - Sendas del viento
Lanza Nihongo

Otegine

La más larga de las tres lanzas con una longitud total de 3.8 metros, teniendo una longitud de corte de 138 centímetros.

Lanza Otegine - Sendas del viento
Lanza Otegine

El tamaño excepcional de Otegine la sitúa dentro de una categoría casi ceremonial.

Lanzar o manejar un arma de tales proporciones requería una fuerza y técnica extraordinarias, pero también transmitía un mensaje claro: la imposibilidad de ignorar su presencia. En la cultura japonesa, lo desmesurado no es exceso, sino una forma de manifestar lo extraordinario y lo sagrado.

La escasez de información sobre estas lanzas no se debe únicamente a la pérdida de documentos, sino también a la tradición japonesa de transmisión oral y secreto artesanal.

Muchos detalles sobre su forja, uso y significado quedaron restringidos a clanes concretos y nunca fueron destinados a crónicas públicas. Este silencio forma parte de su misterio y refuerza su aura legendaria.

Sendas del Viento.  Historias y personajes que pudiste oír, pero nunca llegaste a escuchar.

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